No nos engañemos, las grandes marcas tienen la capacidad de conocer lo que necesitan los clientes dadas las grandes cantidades de datos que almacenan y manejan. Se orientan a las ventas privadas y esa es su fuerza. La capacidad de ajuste.

Si pensamos en las ingentes cantidades de datos que nos proporcionan las web, las redes sociales y los punto de venta podemos quedar abrumados por la cantidad de análisis y gestión de los datos que debemos analizar y comprender. Por la misma razón ajustar las estrategias comerciales se convierte en una tarea hercúlea.

Claro que siempre nos queda la observación y si miramos fijamente podemos ver lo que hacen las grandes empresas de comercio, observando atentamente veremos que ellos también sufren con la gestión de datos y en la actualidad prefieren vender a unos pocos clientes fieles que grandes cantidades arriesgándose a devoluciones masivas.

Por un lado podemos ver el “movimiento” estratégico de las marcas creando perfiles o grupos cerrados en los que ofrecer contenido exclusivo (o productos) a un selecto grupo de clientes, pudiendo personalizar la experiencia y consiguiendo mayor fidelización, ya que abandonar un grupo o dejar de seguir un perfil privado es más costoso (psicológicamente) que uno abierto al cual siempre podemos volver.

De esta manera la empresa puede concentrarse a dar valor intensamente a un grupo más reducido de clientes al tiempo que puede probar productos antes de pasarlos a producción masiva.

Por lo general en las pequeñas empresas deberían tener ventaja en este sistema, éstas no necesitan analizar grandes cantidades de datos para saber qué necesitan los clientes y aunque su base de datos de contactos no sea tan grande es relativamente más sencillo el poder entregar soluciones más eficientes.

Las herramientas de comunicación directa como WhatsApp o Telegram son más fáciles de gestionar por las pequeñas empresas, ya que las usan a diario para todo lo que necesitan, tienen a sus clientes en sus agendas y éstos saben quienes están detrás de un mensaje o un número de teléfono.

No analizaremos qué herramienta es mejor o cual es más eficiente, simplemente el comerciante debe usar la que le conecte a mayor número de clientes y de manera más efectiva, consiguiendo que esos clientes visiten el establecimiento o el canal de venta sugerido.

Imagen destacada en Shutterstock Por Africa Studio

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